La autora polaca debuta en la novela gráfica con esta obra de tinte político y autobiográfico

Esclavos del trabajo

La crisis que venimos sufriendo desde hace más de diez años y de la que algunos dicen que ya hemos salido será sin duda el factor que marcará la historiografía que se dedique a estudiar esta época. En este contexto de precariedad de todo tipo, pero sobre todo laboral, se inscribe Esclavos del trabajo, la novela gráfica que publica Astiberri y con la que debuta Daria Bogdanska (1988) en el mundo del cómic.

En Esclavos del trabajo, la autora ficcionaliza su propia experiencia como inmigrante polaca en Suecia. Luego de vivir una temporada en Barcelona, Daria se traslada a la localidad sueca de Malmö, donde quiere emprender una nueva vida. Para ello se apunta a una escuela de cómic, pero pronto se encontrará con un muro burocrático que la obligará a aceptar un empleo de camarera con un sueldo de miseria y sin contrato.

Esclavos del trabajo

La vivencia de Daria en la avanzada Suecia podría ser la de cualquier inmigrante en España. A ella también se le presenta el malvado circulo vicioso: sin papeles no puedes trabajar, y si no trabajas no obtienes papeles. Abandonados de esta forma por el sistema, muchos inmigrantes (ahora la corrección política nos dice que sólo son “migrantes”) tienen que conformarse con subsistir con empleos no declarados, un submundo de trabajos en negro sin ninguna garantía que lo único que hacen es beneficiar al empresario que ve en esta situación de desigualdad una oportunidad para ganar más dinero.

Por suerte, Daria no se conforma con la situación en la que vive y decide plantar cara, consultar a sindicatos e intentar hacer lo que pueda para mejorar no sólo su situación, sino la de muchos otros que están en idénticas condiciones.

La virtud del cómic de Daria Bogdanska es que consigue que la materia de su obra, que podría haber dado lugar perfectamente a un cómic-documental, se convierta en una novela gráfica de miras mayores cuando imbrica el resto de las inseguridades de su yo protagonista: las relaciones amorosas, las amistades, la certeza de no tener rumbo ni destino en la vida… Y eso hace que el cuadro que describe la autora sea mayor y el cómic retenga al lector. En otras palabras, la autora consigue implicarnos a varios niveles en su historia.

‘Esclavos del trabajo

La perspicacia de Bogdanska como autora es notable: su trazo recuerda al de Marjane Satrapi en Persépolis, y quizá de ella aprendiera el valor de convertir la historia de una simple mujer en un cómic excelente. La zozobra existencial de Marjane es parecida a la de Daria: ambas comparten la sensación de desamparo en un futuro que no parece halagüeño, así como el hecho de no terminar de encajar en ningún sitio.

Esclavos del trabajo sorprende al ser el debut de la historia. A pesar de que tenga puntos que mejorar (a saber, que en ocasiones el texto puede antojarse excesivo), es evidente que la autora se maneja muy bien con el lenguaje narrativo y que estamos ante una creadora que, si vuelve a aventurarse en la senda del cómic, tendrá cosas interesantes para contar.

Esclavos del trabajo (Sillón Orejero)

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‘Esclavos del trabajo’, de Daria Bogdanska was originally published in Papel en Blanco on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.